Chahbenderian,
Estela. Procesos técnicos, el escenario del cambio
en la biblioteca universitaria. Trabajo presentado en el V Encuentro
de Bibliotecas Universitarias en el marco de la XXXIV Reunión Nacional
de Bibliotecarios. Buenos Aires, 25 - 29 de Abril de 2000.
RESUMEN
Las
nuevas tecnologías han modificado muchas de las prácticas
de la clasificación y la catalogación. En el presente trabajo
se plantean los cambios que introdujo Internet tanto en el aumento de la
cantidad de información en nuevos formatos, como en los procesos
y en los productos de la catalogación. Por último se analizan
las transformaciones que vive el sector de Procesos técnicos de
la Biblioteca de la Universidad de San Andrés.
Introducción
Los
desarrollos de la tecnología, las demandas cada vez más exigentes
de los usuarios, las restricciones presupuestarias y el aumento exponencial
de la cantidad de recursos de información constituyen para las bibliotecas
universitarias un complejo desafío.
El
sector de Procesos técnicos es quizás el primer escenario
en el que se plantean, a veces con dramatismo, cambios profundos que involucran
no sólo la organización del trabajo sino también la
concepción misma de la catalogación y clasificación.
Desde
mediados del siglo XIX se establecieron dos criterios básicos para
conformar el catálogo: descripción bibliográfica uniforme
y recuperación eficiente de la información mediante distintos
puntos de acceso. El control de calidad en Procesos técnicos se
ha basado siempre en estos principios. La automatización que introdujo
la computadora no modificó sustancialmente esta concepción,
hubo que pensar en formatos de entrada de datos que respetaran las reglas
de catalogación elaboradas para las fichas y decidir aspectos de
la visualización para los catálogos en línea. Es a
partir de la última década del siglo XX que los catalogadores
vieron afectada su misión principal por la irrupción de Internet
y el desarrollo de gran cantidad de recursos electrónicos.
En
el presente trabajo se plantean algunos de los efectos que provoca el desarrollo
de la tecnología de la información en la catalogación
y la clasificación como así también los cambios que
se incorporaron, en el sector de Procesos técnicos de la Biblioteca
de la Universidad de San Andrés.
Nuevas
tendencias en el registro y recuperación de la información
El
impacto de la tecnología va más allá de la introducción
de la computadora, afecta las reglas y prácticas de la catalogación.
Los usuarios de la biblioteca universitaria demandan cada vez más
información y Procesos técnicos debe facilitarles el acceso
y la identificación de recursos que aumentan no sólo en cantidad
sino también en variedad de formatos.
El
panorama es complejo y para analizarlo se partirá de la visión
tradicional de la catalogación que identifica tres elementos básicos:
objetos (el soporte físico o virtual de la información);
procesos (descripción bibliográfica, análisis
temático, provisión de puntos de acceso y control de autoridades)
y productos (registros bibliográficos que constituyen en
su conjunto el catálogo)
• Objetos
En
el siglo XVII fueron las monografías, en los siglos XVIII y XIX
se sumaron las publicaciones periódicas y en el siglo XX las microformas,
los materiales audiovisuales y digitales. Pero ninguno de estos desarrollos
en los soportes de la información fue tan determinante como la irrupción
de los recursos electrónicos disponibles en la World Wide Web en
los últimos diez años. Los catalogadores deben ahora brindar
a la comunidad académica el acceso a esta información cuyo
formato es de naturaleza dinámica y hace que las nociones de autoría
y publicación sean difusas.
• Procesos
El
desarrollo tecnológico introdujo los siguientes cambios:
-
Creación
de formatos para la entrada de datos y constitución de catálogos
en línea (OPAC): en la década del 60 la creación
del formato MARC (Machine Readable Cataloging) permitió automatizar
los procesos y los catálogos sin introducir cambios en la concepción
de las AACR2. Aumentaron los puntos de acceso y se facilitaron las modalidades
de búsqueda. Los OPAC se desarrollaron sin embargo sin ningún
criterio uniforme para la visualización de registros ya que este
aspecto estuvo más a cargo del personal de informática. El
catalogador continuó describiendo los documentos según las
reglas mientras mucha de la información que aportaba se perdía
porque el informático no la incluía en la visualización.
El concepto de encabezamiento principal comenzó a cuestionarse,
sin embargo aún no se ha encontrado una forma más eficiente
de identificar una obra para recuperarla como tema.
-
Auge
de la catalogación cooperativa: si bien el espíritu de
cooperación es anterior a la computadora, el proceso de automatización
junto a la uniformidad de criterios en la descripción bibliográfica
y en los puntos de acceso facilitaron la formación de catálogos
cooperativos. Actualmente, gracias a Internet y al protocolo Z39.50, el
intercambio de registros entre las bibliotecas es eficaz y económico,
la tan mentada globalización ha permitido que no haya fronteras
entre los catálogos. Un ejemplo claro de esto lo constituye WorldCat,
el catálogo cooperativo en línea de OCLC (Online Computer
Library Center) cuyos 44.000.000 de registros provienen de 70 países
y están en centenares de idiomas. La catalogación cooperativa
evitó que se duplicaran esfuerzos y mejoró sensiblemente
la calidad de los registros.
-
Catalogación
de recursos electrónicos disponibles en World Wide Web: los
cambios en la educación superior, los programas de educación
a distancia y las necesidades de los usuarios urgen a la biblioteca universitaria
a brindar acceso a estos recursos (muchos de los cuales ni siquiera están
disponibles en forma impresa). Ya no se trata sólo de describir
su contenido, forma y ubicación, hay que informar sobre su accesibilidad
y forma de distribución. Una conferencia, por ejemplo, en formato
digital puede tener texto, sonido, gráficos, video y bibliografía
y deben ser accesibles desde el mismo registro por medio de links. Actualmente
existen proyectos que plantean una nueva forma de describir esta información
(metadata). En 1993 se ha incorporado al formato MARC el campo 856 para
registrar las direcciones URL de los sitios, sin embargo aún debe
extenderse el número de campos para catalogar metadata eficientemente.
OCLC ha desarrollado en 1995 el formato llamado Dublin Core pensado especialmente
para identificar y describir en forma automatizada las páginas Web.
Es un set de quince elementos, semejante a un registro bibliográfico
y su aplicación ha despertado polémicas entre algunos bibliotecarios
ya que no sigue las reglas de catalogación. En la reunión
Warwick Framework (Gran Bretaña) se logró un consenso internacional
que permitirá el intercambio de distintos paquetes de metadata haciendo
compatibles Dublin Core y el formato MARC.
-
Catalogación
de Internet: en la actualidad los intentos de recuperaciones temáticas
que incluyen globalmente la red han estado a cargo de organizaciones comerciales.
La jerarquización temática de Yahoo fue quizás la
más exitosa pero padece deficiencias que bien sabrían evitar
los bibliotecarios. Por otro lado los catalogadores deben enfrentar nuevas
preguntas y planteos: ¿Es preferible crear un índice de Internet
desde la propia home page de la biblioteca o convertir a Internet en un
gran catálogo de recursos web? ¿Qué sistema de indización
se usaría? ¿Cómo evitar los recursos redundantes?
¿Se puede aprender algo de las organizaciones comerciales que se
imponen en la red? Algunas instituciones bibliotecarias ya están
trabajando en las respuestas y generando proyectos. Es el caso de:
-
Universe:
desarrollado desde 1996 por la Comunidad Europea, consiste en un catálogo
cooperativo virtual que permite crear y compartir registros, incluso de
recursos digitales.
-
InfoMine:
desarrollado por la University of California, Riverside. Se especializa
en ciencias sociales e información gubernamental. Incluye 14.000
páginas web indizadas, seleccionadas por los bibliotecarios referencistas,
divididas en diez categorías temáticas principales y clasificadas
con los encabezamientos de materia de la Library of Congress.
-
Librarian's
Index to the Internet: Su origen se remonta a 1990 cuando comenzó
como un servicio virtual de referencia de la Berkeley Public Library,
California. Indiza en la actualidad 4.000 páginas web, utilizando
también los encabezamientos de materia de la Library of Congress.
-
MEL (Michigan
Electronic Library): lleva indizados 20.000 recursos de Internet. Actualmente
utiliza el formato Dublin Core.
OCLC,
tras los fallidos intentos de Netfirst seguido de InterCat, lanzó
recientemente el proyecto CORC (Cooperative Online Resource Catalog) que
intentará, usando el formato Dublin Core, conformar un catálogo
cooperativo de recursos en la Web, semejante a WorldCat. CORC se propone
crear y compartir metadata facilitando el mantenimiento de los links, la
actualización continua de los registros, control de autoridades
y la asignación de la Clasificación Decimal de Dewey y tres
encabezamientos de materia de la Library of Congress a cada sitio.
•
Productos
El énfasis
puesto en los procesos hizo que no se analizara debidamente cómo
llega la información al usuario. Con el auge del OPAC accesible
desde la home page de la biblioteca, se hace necesario replantear la función
del catálogo. Ya no es una ayuda aislada para encontrar información
local, por el contrario, es una pieza más, integrada a un gran sistema
virtual. Procesos técnicos tiene una doble responsabilidad, por
un lado generar registros correctos que serán consultados por una
comunidad académica que trasciende los límites físicos
de la biblioteca y por otro conocer sus propios usuarios para que puedan
recuperarlos en forma amigable, solamente así se completa y enriquece
el ciclo de la catalogación. Se debe investigar los aspectos psicológicos
y cognitivos del comportamiento de búsqueda del usuario y afianzar
la comunicación con los sectores de Referencia y Circulación.
El
sector de Procesos técnicos en la Biblioteca Max von Buch de la
Universidad de San Andrés
En
1997 la necesidad de desarrollar las posibilidades que brindan las nuevas
tecnologías para poder ofrecer un mejor servicio condujo al sector
de Procesos técnicos a decidir cambios drásticos.
La
biblioteca se había creado ocho años atrás junto con
la Universidad por lo tanto el tamaño de su colección no
alcanzaba aún grandes dimensiones, estaba conformada por 14.000
títulos de libros en 19.000 volúmenes y 650 títulos
de publicaciones periódicas. La transformación del ciclo
de procesamiento de la información fue muy grande y continúa
hasta el presente.
Los
cambios que se implementaron fueron los siguientes:
-
Software:
de MicroIsis a ALEPH, un software que permite a través de distintos
módulos la gestión integral de una biblioteca académica.
El módulo Catalogación fue el primero en ser implementado,
es muy amigable e incluye ayudas en línea para el uso de formato
MARC. Permite relacionar con mucha facilidad la base de datos bibliográfica
con la de autoridades y la de existencias (holdings)
-
Formato
de entrada de datos: de un formato propio que limitaba mejorar el nivel
de descripción de las AACR2 se pasó a utilizar el formato
USMARC.
-
Sistema
de clasificación: de la Clasificación Decimal de Dewey
y el uso de descriptores de los tesauros UNBIS y Macrotesauro se cambió
a la clasificación y los encabezamientos de materia de la Library
of Congress.
-
OCLC:
en 1998 se firmó el convenio que permitió a la biblioteca
contribuir como participante en WorldCat. A comienzos de 1999 Procesos
técnicos incorporó la nueva modalidad de trabajo, la catalogación
cooperativa: se importan, a través de Internet, los registros que
ya existen en WorldCat (tanto bibliográficos como de autoridades)
y se exportan los registros originales que realiza la Biblioteca y que
no se encuentran en el catálogo cooperativo. Aunque OCLC acepta
distintos sistemas de clasificación y distintos niveles de descripción
bibliográfica (incluso registros mínimos y sin clasificar),
Procesos técnicos decidió aportar registros catalogados en
el nivel 2 y clasificados con el sistema de Library of Congress y sus encabezamientos
de materia, que es como se encuentran la mayor parte de lo catalogado en
WorldCat.
Estas
decisiones no fueron fáciles, hubo que entrenar al personal y convertir
toda la colección en forma retrospectiva al nuevo formato, al nuevo
software y a la nueva clasificación. OCLC fue de gran ayuda ya que
un 88 % de los registros ya se encontraban procesados en WorldCat. Esta
proporción varía mucho con los temas: en humanidades y ciencias
sociales es más alta ya que las colecciones de América Latina
de las bibliotecas académicas norteamericanas y la Library of Congress
son muy vastas e incluyen mucho material editado en Argentina. No sucede
lo mismo con los libros nacionales sobre Derecho y Contabilidad ya que
por ser de interés local se encuentran en una proporción
muy baja en WorldCat.
Además
del catálogo bibliográfico la Biblioteca comenzó a
formar el catálogo de autoridades y el de existencias. El primero
permite incorporar entradas uniformes para todos los puntos de acceso (autores
personales, corporativos, títulos uniformes, series, conferencias,
y encabezamientos de materia) con sus respectivas referencias cruzadas
en forma automatizada y el segundo permite identificar cada volumen y cada
copia existente en la biblioteca.
En
la actualidad ya se ha terminado con la conversión retrospectiva
y los próximos pasos a seguir son: modificar el OPAC adaptándolo
a la modalidad de búsqueda de los usuarios (el usado hasta el momento
es el que aporta ALEPH por defecto) e incorporar los recursos electrónicos,
empezando por aquellos que indiza el servicio virtual de referencia en
la home page de la Biblioteca.
Algunas
reflexiones finales...
La
transformación que enfrentan las bibliotecas académicas por
las nuevas tecnologías es tan vertiginosa y desconcertante que hace
pensar en un cambio de paradigmas. Sin embargo lo que nunca se modifica
es su misión, su función principal de servicio. Aunque la
cantidad de información aumente caóticamente día a
día en los más variados formatos, aunque los presupuestos
sean cada vez más reducidos, la biblioteca seguirá basando
su existencia en ser el nexo (ya no el único, pero quizás
el más eficiente) entre el usuario y la información.
Ante
este complejo panorama los catalogadores atraviesan una situación
muy especial por su dualidad. Por un lado, sienten que la formación
que tuvieron no es suficiente para los nuevos recursos y por otro lado
es justamente esta formación la más adecuada para aportar
un orden al caos. La uniformidad de criterios en la descripción
y en los puntos de acceso es necesaria más que nunca y esto hace
de Procesos técnicos un sector con un protagonismo inesperado. La
irrupción de Internet ha provocado que nuestros catálogos
sean consultados desde cualquier punto del planeta por lo tanto hay que
seguir estrictamente las reglas de catalogación para que nuestros
registros puedan ser interpretados y compartidos. Por otro lado hay que
ser flexibles y creativos para aceptar que quizás esas reglas cambien.
La visión tradicional de objetos, procesos y productos ya no es
suficiente, no se trata ya de unidades físicas sino de colecciones
de información que puedan satisfacer las necesidades de los usuarios.
Las nuevas tecnologías han traído más presiones pero
también más oportunidades, más opciones de educación
continua y más responsabilidades. Los recursos electrónicos
irán aumentando, la catalogación cooperativa se difundirá
como una forma eficiente de reducir costos y aumentar la calidad de registros,
los catalogadores deberán decidir sobre la tercerización
de sus servicios, la modificación de las reglas, la elección
de sistemas expertos para catalogar y las modalidades de búsqueda
de los catálogos que construyen.
El
escenario de Procesos técnicos está presenciando profundos
cambios, el bibliotecario podrá enfrentarlos con una actitud innovadora
pero sobre todo con una introspección hacia su vocación,
esa fibra que le permite ver al mundo en forma ordenada.
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